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Edificios icónicos de la CDMX que colapsaron en 1985 y 2017 y su renacimiento

El pasado 19 de septiembre de 1985 y el 19 de septiembre de 2017 la Ciudad de México vivió dos de los sismos más devastadores de su historia. Según Infobae, ambos eventos dejaron un saldo de edificios emblemáticos que se derrumbaron, alterando el paisaje urbano y la memoria colectiva de la capital.

Los edificios que colapsaron en 1985

El terremoto de 1985 provocó el colapso de varias construcciones consideradas símbolos de la modernidad mexicana. Infobae señala que la magnitud del daño no solo se midió en cifras, sino también en la pérdida de referentes arquitectónicos que habían definido la identidad de la ciudad durante décadas.

Impacto en la memoria urbana

La desaparición de estos inmuebles generó un vacío físico y emocional. La prensa local describió cómo la población, al ver derrumbados edificios que habían sido parte de su cotidianidad, experimentó una sensación de vulnerabilidad y, a la vez, de necesidad de reconstruir.

Los edificios que cayeron en 2017

El sismo de 2017, aunque de menor magnitud que el de 1985, también dejó su huella en la arquitectura de la capital. Infobae menciona que varios edificios icónicos sufrieron daños estructurales graves, obligando a su demolición o a una intervención profunda.

Reconstrucción y nuevos proyectos

Tras ambos desastres, la autoridad municipal y el sector privado impulsaron planes de reconstrucción que priorizaron la resistencia sísmica y la integración de espacios públicos. En los lugares donde antes se erigían los edificios colapsados, hoy se encuentran proyectos que combinan vivienda, comercio y áreas verdes, buscando revitalizar el entorno y ofrecer mayor seguridad a los habitantes.

Lecciones para la resiliencia

Los episodios de 1985 y 2017 reforzaron la importancia de normas de construcción más estrictas y de una cultura de prevención. Infobae destaca que la experiencia acumulada ha llevado a la Ciudad de México a adoptar tecnologías de monitoreo sísmico y a fomentar la educación ciudadana sobre riesgos, con el objetivo de que la metrópoli pueda volver a nacer después de cada sacudida.