El Financiero reportó que Estados Unidos dejó de enviar al menos el veinte por ciento del gas natural que habitualmente provee a México, lo que ha generado preocupación en el sector energético mexicano.
Impacto inmediato en la industria energética
La reducción del suministro afecta directamente a las plantas termoeléctricas y a los usuarios industriales que dependen del gas natural para sus procesos. Sin la entrega completa, se prevé una presión al alza en los precios internos y la necesidad de buscar fuentes alternativas en el corto plazo.
Reservas estratégicas y su duración
Según la información disponible, México contaba con una reserva que podría cubrir aproximadamente tres días de consumo ante la interrupción parcial del flujo. Esta reserva, gestionada por la Comisión Federal de Electricidad y la Secretaría de Energía, está diseñada para mitigar contingencias temporales.
Posibles causas de la suspensión
El comunicado de El Financiero no especifica las razones detrás de la decisión estadounidense. Sin embargo, la fuente indica que la medida podría estar vinculada a ajustes operativos internos o a la disponibilidad de infraestructura de transporte en territorio estadounidense.
Reacciones del gobierno mexicano
El secretario de Energía, Alejandro López Mateos, solicitó a sus homólogos estadounidenses una explicación detallada y reiteró la disposición del país para mantener la seguridad energética mediante la activación de los inventarios y la búsqueda de acuerdos bilaterales.
Perspectivas a corto plazo
De mantenerse la reducción del veinte por ciento, se espera que el sector energético mexicano intensifique la compra de gas licuado de petróleo (GLP) y explore la importación de gas natural licuado (GNL) como alternativas temporales. La situación será monitoreada de cerca por autoridades y analistas para evaluar su evolución.


