El gobierno de México ha manifestado que no existe un estancamiento en las negociaciones con Estados Unidos, a pesar de los rumores que circulan en algunos sectores. Según informó el diario El Minnesota de Hoy, la administración mexicana insiste en que el proceso sigue activo y que su principal objetivo es lograr una reducción del arancel que grava los vehículos importados.
Negociaciones en curso
Las conversaciones bilaterales se desarrollan dentro del marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y abarcan diversos temas, entre ellos la política arancelaria del sector automotriz. La fuente indica que ambas partes continúan intercambiando propuestas, aunque no se han revelado detalles específicos de los documentos presentados.
Posición del gobierno mexicano
El Ejecutivo ha reiterado que la reducción del arancel es una prioridad para proteger la competitividad de la industria nacional y para fomentar la inversión extranjera. En declaraciones citadas por El Minnesota de Hoy, funcionarios señalaron que el arancel actual del 2.5 % para automóviles y del 6 % para partes representa una barrera que el país busca disminuir.
Objetivo de reducción arancelaria
El objetivo, según la información disponible, es lograr que el arancel sea lo suficientemente bajo como para que los fabricantes de vehículos encuentren rentable producir o ensamblar en territorio mexicano. La medida también pretende alinear la política fiscal con los compromisos de desarrollo industrial establecidos en el T-MEC.
Reacciones de la industria
Representantes de la Cámara Nacional de la Industria Automotriz (CNA) han expresado su apoyo a la iniciativa, indicando que una rebaja arancelaria podría traducirse en precios más accesibles para los consumidores y en mayor generación de empleos. No obstante, la publicación señala que algunos analistas advierten sobre la necesidad de equilibrar la reducción con la protección de la producción local.
Próximos pasos
De acuerdo con la fuente, los próximos encuentros entre autoridades mexicanas y estadounidenses se centrarán en afinar los términos de la posible reducción y en establecer un calendario para su implementación. Mientras tanto, el gobierno mexicano continuará comunicando que el proceso avanza sin interrupciones.

